Al lado del Teatro de la Ópera, en Viena, hay un Café donde Fatou (mi gato) y yo solíamos ir en mis años de estudiante en Europa. Tenían café de muchos sitios diferentes del mundo. Edylbert, el dependiente finlandés, luego de moler los granos preparaba el café a real gusto y escogencia del cliente. Recuerdo las discusiones entre Edylbert y Fatou porque este último insistía en decir que los gatos de Nueva Caledonia, sus primos lejanos, tomaban café de Groenlandia.
Un día, cuando saboreaba un cafecito venezolano, entraron tres finlandeses. Luego de un intercambio amistoso de palabras entre Edy y uno de ellos, Fatou movió su cabeza hacia ambos lados y moviendo sus bigotes dijo: 'El tipo es bastante preciso, de hecho, es Matemático; comete errores, pero... son casi despreciables. Y... ¡no me preguntes por qué ahora! Esta noche te lo aclaro.
'Esa noche, antes de ir a su cama, Fatou dejó sobre la mesa el siguiente escrito: "John, una descripción exacta de la conversación entre los finlandeses es la siguiente:
- Edy, a Fito y Mario ofréceles un fuerte cafeto, dijo el que llevaba la voz cantante.
- ¿Doble?, pregunto Edylbert.. El otro, luego de asentir con su cabeza, se dirigió a sus amigos en voz alta: - Amigos, yo aconsejo ver a Edylbert hacer café."
Al final del escrito, Fatou me dice: - Como ves John, el que llevaba la voz cantante es Matemático y comete errores menores que una millonésima. Como siempre, Fatou me dejó en blanco.
¿Puede alguien responder el por qué de las conclusiones de mi gato?